28 de marzo de 2013

Rutina no es sinónimo de monotonía



Cuando se terminan las vacaciones nos quejamos de tener que volver a la rutina. Y yo me pregunto, ¿acaso esto es malo? En mi caso intento, en la medida de lo posible, dedicar mi tiempo a las cosas que me gustan, por eso me gusta mi día a día.
No me malinterpretéis; no estoy diciendo que me guste madrugar o que me gusten los embotellamientos de camino al curre... En realidad, me fastidia que el despertador suene antes de las 10h y casi nunca me apetece conducir por las mañanas. Pero es que, además de las obligaciones con las que uno tiene que cumplir, hay más cosas. 

La mayoría de nosotros, quiera o no, tiene que trabajar para poder vivir. Da igual lo mucho que ames tu profesión o la motivación que tengas; si algo se te impone, termina por convertirse en desagradable en algún momento. Así que, puestos a tener que ocupar tanto tiempo de nuestras vidas haciendo algo que puede resultar tan poco placentero como es trabajar, lo mejor es, desde mi punto de vista, llenar el resto de horas con esas cosas que nos hacen sentir bien. Al menos, deberíamos intentarlo.

Esto es lo que pienso cada vez que tengo ensayo. Ya no recuerdo a qué edad empecé a cantar en un coro. Primero estuve en el de los peques, después en el juvenil, más tarde en el de chicas y, hoy en día, en uno mixto. Todos los jueves, al final del día, me rodeo de 30 personas para hacer música. Llego cansada, a veces apurada o desganada, pero es entrar allí y empezar a disfrutar del buen rollo que reina. Son dos horas de desconexión; las preocupaciones se quedan fuera. Cambio mis apuntes por partituras y me pongo a cantar. Allí ya no soy estudiante, ni mis compañeros son enfermeros, interioristas, profesores o dependientes; allí soy una voz más, poniendo cuidado en que el conjunto suene bien. El estrés se desvanece y disfruto con las sensaciones que me provocan esta pieza o aquélla. Y, de verdad, cuando estoy en medio de tal remolino de sonidos, cantando a la vez que escucho y concentrada a la vez que con los pelos de punta, me siento increíblemente bien. Ese momento, en el que estoy contribuyendo a crear algo tan alucinante, forma parte de mi rutina. Ese momento, justo en medio de la semana, le da sentido a todo lo demás.

2 comentarios:

  1. La forma en que ocupamos el tiempo libre, dice mucho de nosotros. La forma en que tú lo haces los jueves, me parece maravillosa.
    Ya ando por aquí de nuevo, guapa.
    Un abrazo!

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  2. Realmente crear música (y que suene bien :b)es una sensación muy dificil de explicar. La verdad es que solo te pude ir a ver una vez cuando estabas ensayando pero ese buen ambiente del que hablas se notaba perfectamente. Un besazo!

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