21 de enero de 2013

Leer es bueno para el medio ambiente



Me parece que el invierno es la época ideal para la lectura, no hay nada como despertarse un domingo, desayunar y volver a la cama, aún caliente, a leer, con las cortinas abiertas, escuchando y viendo lo mucho que llueve fuera. Aunque, a decir verdad, también me encanta leer en verano en la playa, con el sonido de las olas de fondo y el sol acariciándome la espalda; o en primavera, sentada en un parque, (¡o en un cementerio famoso!)...

Bueno, poco importa la estación, lo que está claro es que me encanta leer y, como mucha gente, no puedo dar rienda suelta a esta afición por falta de tiempo. Es por eso que hace poco me propuse leer un libro cada mes -o cada dos- e intento buscar ratos libres para sumergirme en alguna historia increíble. A veces la solución es tan simple como pasar menos tiempo en Facebook o delante del televisor.

Probablemente todos conozcáis "La Sombra del Viento" de Carlos Ruíz Zafón, por haber sido un verdadero éxito en nuestro país y en el extranjero. Yo no lo había leído hasta ahora. Lo terminé hoy, sintiendo a la vez fascinación por la trama, ternura hacia los personajes -sobre todo con Fermín, que me provocó más de una carcajada- y, en parte, algo de pena, por tener que decir adiós a este objeto que me lleva acompañando a todas partes estas últimas semanas. Es algo que no te pasa con las películas, porque duran aproximadamente dos horas. Cuando lees un libro pasas muchos días con sus protagonistas y, al final, les coges cariño.

Estaba tan enganchada que un día, aún a riesgo de llegar tarde a una cita importante, decidí coger el bus, en vez de conducir, para poder seguir leyendo; de ahí la extraña conclusión que expongo en el título de esta entrada.

Para mí leer es un placer saludable y económico. Creo que cuando algo nos gusta es necesario buscar tiempo para dedicarnos a ello. Las obligaciones académicas, laborales o familiares son importantes pero hacer lo que nos gusta, también (¡Incluso más!). Estoy aburrida de posponer siempre mis hobbies para atender a otros asuntos. A veces me da la impresión de que vivimos para trabajar. ¡No! Trabajamos para tener dinero y vacaciones y, solo entonces, poder dedicarnos a lo que nos gusta. Pues eso, que mejor no esperar y hacerlo ahora.


1 comentario:

  1. Opino igual que tu Andre!!! Hoy empecé un libro y fue la primera que se me hizo corta la hora de viaje del bus vigo-cuvi!!:)

    Por cierto, siempre pensé que mi termorregulador corporal, eran mis pies....creo que a partir de ahora me preocuparé más por mi cabeza!!

    Un besooo

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