19 de julio de 2012

Chichester

Siempre que visito un sitio nuevo me gusta hablar de él un poco, pero en este caso la visita fue fugaz. Tan solo me dio tiempo a disfrutar un poco de las vistas y sacar algunas fotos. Como siempre que veo una catedral me quedé fascinada y, mientras paseé en silencio por su interior, me olvidé por un momento del ruido de fuera y de la cantidad de turistas que había en el jardín. Antes de volver a la realidad me pregunté por enésima vez cómo es posible que alguien haya construido algo tan precioso con los medios con los que disponían en la época. Guau.











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