5 de febrero de 2012

Todos quieren interpretar al malo

Hace unos días estaba desayunando y alguien se había dejado un periódico sobre la mesa de la cocina. La contraportada estaba hacia arriba, así que me puse a leer para amenizar el acto de mojar las galletas en la leche. Siempre leo todo lo que está a mi alcance mientras desayuno, por ejemplo, la caja de cereales... Se trataba de una entrevista a una actriz gallega que trabaja actualmente en una serie española, pero no recuerdo el nombre de ella ni el de la serie. El caso es que me llamó la atención la siguiente frase: 'me encanta hacer el papel de mala, me habían dicho que iba a disfrutar mucho y así es'. No son palabras textuales, porque como digo, no tengo el artículo delante pero, más o menos decía algo así. Me quedé pensando en las veces que había oído unas declaraciones parecidas; muchísimas. ¿Por qué nos gusta tanto hacer de personajes malvados cuando actuamos? No he tenido la oportunidad de hacer mucho teatro en mi vida pero una de las pocas veces que estuve en un escenario no encarnaba a una persona buena precisamente, era algo así como una 'mujer de la vida' y me divertía bastante intentando seducir a un hombre casado. ¿Debería preocuparme?

Supongo que interpretar un papel es como una vía de escape a la realidad y cuanto más diferente a nosotros sea el personaje, mejor. Sólo hay que echar un vistazo a cualquier fiesta de disfraces: a los hombres les encanta vestirse de mujeres con grandes pechos y largas cabelleras; las mujeres aprovechan para ponerse minifaldas y enseñar el escote vestidas de enfermeras o diablas, algo que nunca harían en una noche corriente por temor a ser tildadas de atrevidas y desvergonzadas; algunos se disfrazan de niños y sonríen como bobos por llevar prendas coloridas y comer caramelo... En cuanto al teatro o el cine, pasa un poco lo mismo. Es tentador comportarse de forma incorrecta o atípica donde nadie podrá juzgarnos porque, en realidad, sólo estamos haciendo nuestro trabajo... Quizás es por eso por lo que nos gusta tanto (¡a los que nos gusta!) el mundo del espectáculo... Por poder ser alguien diferente cada día. Aunque, en mi opinión, la vida misma ya es una obra de teatro, ¿no? La única diferencia es que no permite ensayos.

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