25 de noviembre de 2011

Siete mil millones de personas



¿Te das cuenta de cuánta gente habita este planeta? Es increíble saber que si mañana aterrizas en una ciudad desconocida, incluso dentro de tu propio país o región, te encontrarás con cientos de personas nuevas, de las cuales no sabes nada; no sabes sus nombres, ni sus oficios, nada acerca de sus sueños o miedos, ni de lo que han experimentado a lo largo de sus vidas. Y no digamos nada de si te vas a otro país... Y en el tiempo que te lleve averiguarlo, otra cantidad igual de personas estará naciendo en otra parte. Yo no podría conformarme estando en un mismo sitio toda la vida. Adoro llegar a un lugar (ya sea otra ciudad, otra universidad u otro trabajo) y empezar de cero, teniendo que pasar por todas las etapas que llevan a uno hasta el momento en que se siente cómodo y contento con los que le rodean y los aprecia. Este verano pasé por eso un par de veces y me gustó mucho, porque encontré amigos donde antes veía desconocidos. Pasé momentos entrañables con personas que hasta hace unos meses no existían para mí. También es verdad que todo esto tiene un gran inconveniente: el momento de decir adiós. Las despedidas son tristes, pero eso tienen su parte buena; significa que has cogido cariño a alguien del que no quieres separarte y que eres importante para ese alguien que no quiere que te vayas. Merece la pena.
De todos modos, hoy en día y gracias al avance de las telecomunicaciones, la distancia es relativa y siempre puedes volver a ponerte en contacto con los viejos amigos, estén donde estén.

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