22 de noviembre de 2011

Ejemplo de dependiente

El primer año de carrera los del Banco Santander me convencieron para crearme una cuenta en su banco, argumentando que con la tarjeta podría pagar, supuestamente, las fotocopias y las comidas en los restaurantes de la facultad; esto era mentira porque en ninguno de estos años se ha habilitado tal servicio. Así que después de cuatro años en los que la cuenta ha estado inactiva, decidí hace dos semanas que mantenerla por más tiempo era inútil.
Cuando llegué a la sucursal que el banco tiene en mi universidad, me dirigí a la mesa de uno de los chicos que atendía al público, sin dejar de notar su atractivo, dicho sea de paso, y le conté mi situación. El chico me respondió de una forma tan amable y llevó a cabo la operación tan rápido que me sorprendió; no es lo que te esperas cuando llegas a un sitio diciendo que quieres prescindir de sus servicios. Me dedicó una sonrisa increíble que me hizo sentir muy culpable de haber anulado aquella cuenta... Al menos ha conseguido que mi percepción de dicha compañía haya mejorado, sin quererlo.

1 comentario:

  1. Eso es porque era muy guapo y te dejó anonadada...

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